Lo que ‘Tordesillas’no dejó atado

Emitido 12 agosto 2006

Portugal. A nuestros vecinos tenemos que regalarles un programa de Parada Solicitada en la próxima temporada. En los últimos años ha habido un notable reencuentro entre nuestras culturas. Y, además, un reencuentro del todo alejado de los despachos diplomáticos. España y Portugal se han hermanado en los desayunos. Echen un simple vistazo a su cotidianidad matutina. Y cotéjenla con su léxico portugués. Gracias a decenas de productos del día a día sabemos que en Portugal se bebe ‘Leite Gordo’; que la ‘bolachas’ María Fontaneda no son solo de Aguilar de Campóo. Que da gusto meterse una cucharada de ‘flocos de mais tostado’ sin ‘gordura’, porque son integrales. Que la mermelada de ‘morangos’ sabe más rica que la de fresa; y que la Aspirina hay que dejarla lejos del alcance de las ‘crianças’. Eso no quiere decir que no haya excesos; porque, a los ojos de un castellanoparlante, la lengua lusa tiene ciertos excesos que acaban con la vitola de afectividad con que se carga el desayuno. Que un bocata de jamón sea un ‘presunto’ bocata. O que los ‘veículos’ circulen sin hache por Portugal, y que encima se permitan ser ‘longos’… Hoy, no obstante, extraemos una de las últimas excentricidades lingüísticas: los “Finíssimos de Campofrío”; ligeras lonchas de pavo ligero que en tierra lusa poco menos que flotan bajo el seudónimo de ‘Peíto de Perú’ (la acentuación en nuestra). Ay… la lengua de Pesoa.